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El Poder del agua

Todos los sabemos: el agua es el principal componente de nuestro cuerpo. Nacemos con un 70% de agua y llegamos a tener hasta un 60% en la edad adulta. 

 



El agua es fundamental para casi todas las funciones de nuestro organismo: es la encargada de limpiar nuestros riñones de toxinas, regular nuestra temperatura, ayudar a una mejor digestión, oxigenar todas las células del sistema linfático y sanguíneo. La sangre es agua en más de un 90%.

75% de nuestro cerebro es agua

Las últimas investigaciones sugieren que hay una relación directa entre la deshidratación y la falta de concentración o de memoria, y que aquellas personas que no consumen suficiente agua, aumentan sus probabilidades de padecer enfermedades en la vejez.

La boca seca, el dolor de cabeza o la dificultad para expresarnos correctamente son solo algunos de los síntomas que nos “avisan” de la escasez de agua en el cuerpo y en la mente. El malestar general, el mareo y la desorientación son señales de alerta en un estadio superior.

No debemos esperar a sentir sed para tomar agua, ya que en ese momento nos encontramos en un grado inicial de deshidratación. Si esto sucede muy a menudo, el cerebro se empieza a resentir. 

Cuando el cerebro está hidratado desaparecen los signos de fatiga mental y no es necesario hacer un esfuerzo superior para lograr el mismo resultado. Esto quiere decir que beber abundante agua, nos permitirá mejorar nuestras actividades cotidianas, sobre todo las relacionadas con la planificación y el procesamiento visual/espacial.

Teniendo en cuenta estas recomendaciones, cuando hace calor o practicamos ejercicio, también es necesario aumentar la ingesta de líquidos, para evitar las señales de la deshidratación. 
El agua es salud

La cantidad de agua que debemos beber varía mucho en función del clima, la edad, el sexo y la actividad física. En general va desde 1,5 litros hasta 3 en una persona de actividad media. Recuerda que beber agua natural no es lo mismo que aportar agua de otras fuentes como bebidas alcohólicas, refrescos o jugos.

Para empezar con este hábito, te proponemos mejorar la forma en que bebes agua de una manera deliciosa: 

¡Agua con sabores! Agua con limón, con sandía, piña, naranja y mandarina… todas ricas en vitaminas y con los beneficios antioxidantes de las frutas.

Agua con sabor casero

  • Escoge la fruta que más te gusta o las de temporada. 
  • Luego corta la fruta en rodajas finas y mézclalas con el agua. 
  • Déjala reposando unas 4 horas en la nevera para que el agua adquiera el color y el sabor de la fruta.
  • Puedes utilizar hierbas aromáticas para mejorar su sabor.
  • Solo faltaría un poco de hielo para hacerlas más refrescantes ¡y listo! 



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